“Situación de la Pandemia Coronavirus en Chile”

July 14, 2020  

Informe ISPOR Al 1 de julio 2020

Rony Lenz, MA,

Professor, School of Public Health, University of Chile and Head Consultant, Lenz Consulting, Santiago, Chile

ISPOR Chile Chapter President.

Chile tiene al 30 de junio de 2020, 279.323 casos de contagio informados por el MINSAL, lo cual nos ubica en tercer lugar a nivel Latinoamericano, después de Brasil y Perú y sexto a nivel mundial. Sin embargo, si se corrige por población, estamos a la cabeza con 58.057 casos por millón de habitantes, muy por sobre Brasil que tiene 14.445. En términos de muertes a la misma fecha hay 5.688, lo cual en términos per-cápita también nos coloca a la cabeza de región. Sorprendentemente, en términos de exámenes también estamos terceros en términos absolutos (1.109.792) y primeros en términos per-cápita (58.057 por millón de hab.). La región metropolitana (Santiago) concentra el 80% de los casos.

¿Por qué Chile, siendo uno de los países con mayor ingreso per-cápita y con uno de los mejores sistemas de salud de la región muestra un desempeño tan deficiente en el manejo de la Pandemia del Coronavirus? Es difícil contestar esta pregunta, sin embargo, es posible destacar tres aspectos de la estrategia del gobierno en el manejo de la Pandemia. El primero de ellos, es que el gobierno centralizó la respuesta social en la persona del Ministro de Salud Dr. Mañalich, el cual apostó por una estrategia medicalizada centrada en generar un número adecuado de ventiladores mecánicos a nivel hospitalario, mientras paralelamente no contaba con un equipo ministerial fuerte que le permitiera desarrollar esta estrategia. Con todo, esto permitió elevar el número de camas críticas desde 400 a cerca de 1.000 y de ventiladores mecánicos desde 1.563 a 2.283 a nivel del país. La contrapartida de esta estrategia fue, que todas las medidas preventivas y de seguimiento de casos, como las que recomendaba la OMS, fueron inicialmente desestimadas o implementadas débilmente, lo cual contribuyó al número de contagios que exhibe el país.

Segundo, el gobierno y Mañalich, minimizaron la participación de diferentes actores políticos, sociales, gremiales, académicos y científicos, que podían haber aportado a la estrategia del país. La mesa social que se instaló fue solamente con fines comunicacionales, pero se hizo caso omiso de sus recomendaciones. Las cuarentenas, ejecutadas tardíamente y de manera deficiente -ya que no redujeron significativamente la movilidad de la población-, por ejemplo, fueron instaladas a partir de las presiones políticas de los alcaldes y no por iniciativa del MINSAL.

Tercero, la desarticulada estrategia comunicacional del gobierno sólo contribuyó a un mayor desconcierto de la población y a no modificar su comportamiento frente a la crisis. El anterior mal manejo de la crisis del Despertar Social de octubre de 2019 había deteriorado enormemente la credibilidad y la autoridad del gobierno frente a la población. Los mensajes confusos de la autoridad – por ejemplo, el propio presidente anunciando un retorno prematuro cuando no se llegaba al peak de contagios o autoridades invitando a salir a espacios públicos cuando se decretaba cuarentena- interfirieron con los mensajes de salud pública. La culminación de este aspecto fue la salida de Mañalich, debido a que se descubrió que informaba públicamente cifras diferentes -menores- a las que le comunicaba a la OMS sobre el número de contagios y muertes por COVID-19. El nuevo Ministro de Salud Dr. Paris – ex presidente del Colegio Médico-, anunció un mayor diálogo social, el cual aún no se concreta, y extendió las cuarentenas, haciéndolas más estrictas (actualmente hay 63 comunas que abarcan a cerca de 10 millones de personas en cuarentena). Aunque con un tono más moderado, sigue en el país la controversia respecto del número de contagios y sobre todo de fallecidos por COVID-19.

A nivel hospitalario, si bien existe una situación de sobrecarga asistencial importante que los trabajadores de la salud han tenido que soportar estoicamente, la articulación entre entidades al interior del sistema público y entre este y el sector privado han permitido manejar los casos más complejos -elemento que no se veía antes de la crisis del Coronavirus-. No obstante, el sistema se encuentra en su límite, con alrededor del 90% de los ventiladores ocupados y un personal de salud muy deteriorado. Algunas proyecciones del IHME de la Universidad de Washington, señalan que Chile alcanzará su peak de fallecidos por COVID-19 hacia el mes de julio 2020, para luego ir disminuyendo con un nuevo peak -aunque mucho menos pronunciados- para el mes de Octubre 2020.

La Pandemia ha tenido como efecto – a diferencia de lo que sucedió con el Despertar Social de 2019- el sacar los temas de Reforma de Salud del debate público. Se había logrado colocar como elemento de discusión de políticas públicas en salud la necesidad de avanzar hacia un sistema de ETESA y la necesidad de incorporar la cobertura de medicamentos en el Plan Universal de Salud, temas que ISPOR Chile había estado empujando directamente o a través de sus miembros en 2019.