“Evolución COVID-19 en Costa Rica: medidas sanitarias vs impacto económico (al 06 de julio 2020)” – July 2020

July 14, 2020  

*Alfonso Rosales, Ingeniero Biomédico y Doctor en Ciencia de Datos (Big data), no es afiliado, Alajuela, Costa Rica.

**Carlos Azofeifa, Licenciado en Economía, en proceso de afiliación, San José, Costa Rica.

Ambos autores son funcionarios de la Gerencia de Infraestructura y Tecnologías de la Caja Costarricense de Seguro Social.

El 06 de marzo 2020 se confirmaron los dos primeros casos de COVID-19 en Costa Rica. Una semana después se contabilizaban un total de 23 casos positivos. Debido al aumento de contagios las autoridades del país declaran alerta amarilla en todo el país y con ello la suspensión de actividades de concentración masiva. Con el avance de la curva de casos confirmados para la primera mitad del mes de marzo, las autoridades declaran Emergencia Nacional, se suspenden clases en todos los centros educativos, se restringe el ingreso de turistas, se da el cierre de playas y Parques Nacionales. En días posteriores se establece el cierre de establecimientos con permiso de funcionamiento sanitario (mismo que se requiere para que los negocios puedan operar). Para Semana Santa (segunda semana de abril) se restringieron aún más las medidas de movilidad de la población, esto se refiere a la restricción vehicular y cierre de establecimientos comerciales en general. Todas estas medidas permitieron que la curva de contagios activos llegara poco más de 500 pacientes y mostrando en los próximos días un descenso favorable para los intereses del sistema de salud.

Sin embargo, el paquete de medidas provocó también una caída en la generación de ingresos de la población y el país. Según cifras del Banco Central de Costa Rica, la actividad económica en general se contrajo como nunca se había observado para la serie del índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), en un -16,8%, particularmente las actividades vinculadas con el turismo y con el comercio de mercancías mostraron reducciones en marzo, las cuales se vieron profundizadas en abril con tasas menores al -40%. Consecuentemente, a inicios de mayo se anunció el Programa de Apertura de actividades económicas, el cual implicó la flexibilización de muchas de las medidas descritas en el primer párrafo y cuya implementación se estableció en tres fases. Al inicio de la fase 1 (segunda semana de mayo) se contabilizaban un promedio de 250 casos activos; sin embargo, previo al inicio de la fase 2 (a finales de mayo) se comienza a observar un crecimiento de la curva de contagios superando al número de casos recuperados. El inicio de la fase 3 sucede a finales de junio, para entonces se contabilizan más de 2 000 casos activos, 18 muertes y 6 pacientes en unidades de cuidados intensivos, con esto las autoridades declaran contagio comunitario en la gran área metropolitana, lo que provocó un retroceso en el programa de apertura y fuerza a la población del país a mantener restricciones de tránsito vehicular, cierre de negocios y en estado de alerta. Para el 06 de julio el número de casos activos suman más de 3 000, se registran 23 muertes y 9 unidades de cuidados intensivos.

Si bien a inicios del periodo de pandemia en Costa Rica, se logró contener la evolución de los contagios gracias a las medidas tomadas por las autoridades, el país pudo preparase acondicionado un Hospital Especializado del tercer nivel, adquiriendo mayor cantidad de equipo e insumos de protección personal, analizando experiencias internacionales y conociendo mejor la enfermedad, permitiendo establecer escenarios para la atención de más casos de contagios, el impacto económico no he hizo esperar y de inmediato los sectores más perjudicados alzaron la voz por una mayor flexibilización de las medidas acompañados de protocolos sanitarios para reabrir sus operaciones y poder generar ingresos. La ecuación economía y salud que previamente había implementado las autoridades no puede dar marcha atrás, y debe de continuar con el Programa de Apertura, pero ahora con mayor vigilancia por lo que se ha optado por una mayor concientización de la población para seguir desarrollando sus actividades económicas bajo los protocolos definidos y en la medida de lo posible dentro de sus burbujas sociales.